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9 abr. 2012

Septima mentira: El único responsable de la insolvencia es el deudor:


Esta falacia esta montada sobre la base de que todo ciudadano que se ve abocado a la insolvencia lo hace como consecuencia de una decisión deliberada impregnada de mala fe. Si los bancos tienen departamentos de créditos, es a ellos a quienes corresponde cerciorarse de la real capacidad del deudor.

Las agresivas campañas de otorgamiento de crédito de consumo que incluyen  visitas a los sitios de trabajo, con la complacencia torpe de algunos empresarios que facilitan el excesivo endeudamiento de sus colaboradores es una demostración de la gran responsabilidad que cabe a las entidades financieras cuando otorgan créditos de manera irresponsable, imprudente o abusiva.

El profesor argentino Miguel Ángel Martín en su articulo “Responsabilidad del Acreedor en el Otorgamiento de Créditos” afirma como “cuando se otorga crédito en operaciones que resultan excesivamente desequilibradas para uno de los participantes, seguramente ambos participantes podrán resultar perjudicados. Otorgar créditos a tasas impagables es un aparente Gano-Pierde. El deudor es responsable juridica y moralmente de restituir del dinero que tomo prestado pero convengamos que el acreedor no esta exento de responsabilidad si otorga créditos inviables o sin un análisis adecuado que tenga cabalmente  en consideración las reales posibilidades de pago del deudor.” (Para mayor información consultar en la Web a www.negocyar.com.ar).

En toda operación de crédito existen tres partes involucradas que son de una parte los Bancos como entidades prestatarias, de otra el Estado como órgano regulador, como arbitro de las operaciones con sus entes de control del crédito y de protección a  los usuarios y en la parte mas débil de la relación estan los deudores, con muy poca o ninguna asesoría económica al momento de tomar decisiones de endeudamiento.

En el siguiente listado de EL TRIANGULO DEL CREDITO se puede apreciar como los consumidores son la parte desinformada, la parte débil y desprotegida de la relación crediticia


PRIMER VERTICE: BANCOS
  • Departamentos de Crédito
  • Analistas económicos bursátiles y financieros
  • Acceso a cupos de refinanciación en el Banco de la Republica
  • Enorme pauta publicitaria
  • Capacidad de contratar estudios con universidades
  • Influye de manera directa sobre el Gobierno
  • Es consultado para todas sus decisiones
  • Sus funcionarios rotan al gobierno y vuelven a los bancos
  • Patrocinio de “Investigaciones” a su favor
  • Legislaciones y regulaciones “a su medida”
  • Capacidad de patrocinar congresos de institutos de derecho procesal
  • Capacidad de organizar seminarios “gratuitos” para los jueces

SEGUNDO VERTICE: GOBIERNO:
  • Superintendencias de control
  • Autoridades Monetarias. Banco de la Republica
  • Ministerios especializados en el tema
  • Analistas financieros
  • Capacidad de contratar estudios
  • Diseña las politicas y expide las normas regulatorias
  • Sus funcionarios hacen cola para emplearse con la banca

TERCER VERTICE: USUARIOS DE CREDITO:
  • Poca información
  • Permeable a la Publicidad Engañosa
  • Confiado en el regulación Estatal
  • Victima de decisiones económicas en las que no es tenido en cuenta.
  • Sujeto a despidos por medidas o situaciones macroeconómicas
  • Muy poca o nula participación en las decisiones que lo afectan
  • Poco o nulo respaldo del Gobierno a las agremiaciones de consumidores
  • Falta de conciencia de sus derechos como consumidor
  • Dificultad para pagar asesoría legal idónea.

Se reitera el reconocimiento a los jueces constitucionales y civiles como los dispensadores estatales que actúan de manera efectiva en favor de los consumidores, restableciendo el desequilibrio evidente en las operaciones masivas de crédito con personas naturales.

Una demostración mas del tremendo poder de los bancos se manifiesta en la forma como cuando hacen agua y atraviesan situaciones difíciles acuden a la sombra protectora de “papa gobierno” para que los apalanque y ponga a flote.

Ningun sector de la sociedad acude en defensa de un arquitecto que por capricho de un cliente construye un techo con un grado de inclinación antigravedad. Ningun sector de la sociedad se para a defender a un medico que receto un medicamento equivocado, por mucho que el cliente se lo haya exigido. Sin embargo cada vez que los bancos se enfrentan a una situación de insolvencia (creada por su propia imprudencia y temeridad) se envuelven en la bandera nacional y salen a llamar a la solidaridad estatal, la cual es sospechosamente rápida en atender sus clamores. Las utilidades son privadas, pero las perdidas se socializan.

 Amigo lector: Oramos por usted y su familia, para que encuentren utilidad en este libro, bendiciéndolos y deseándoles prosperidad.

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