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19 may. 2010

La Importancia de Perseverar Ante las Injusticias

Gran número de abusadores operan conforme a la premisa de que si uno le va dando largas a la víctima que reclama y alarga el asunto el tiempo suficiente, la víctima acabará por abandonar la lucha. Muchos pleitos se llevan precisamente de acuerdo con esta estrategia.
 

Los abogados de los avasalladores saben que si el “pequeño” que ha presentado la demanda judicial no consigue obtener un fallo favorable este año o incluso el que viene, es muy posible que se canse y diga: ¡Desisto! Una de las bases principales de nuestro sistema jurídico consiste en desalentar a la mayoría de la gente dispuesta a buscar la justicia, encargándose de que, en muy raras ocasiones, esa justicia valga lo que cuesta.


De ahí que uno deba siempre decidir por su cuenta si el esfuerzo de perseverar merece la pena, tanto en el terreno legal como en cualquier otro, o si el empeño de seguir adelante no le avasallará a uno todavía más.
Pero si usted es lo bastante imaginativo, en no pocas ocasiones podrá idear sistemas que le permitan perseverar sin muchos de los inconvenientes que ello supone y, por otro lado, si usted cuenta con recursos, puede sencillamente contratar los servicios de otras personas para que lleven a cabo, por usted, esa buena batalla.

ACCIÓN vs LA PARÁLISIS POR EL ANÁLISIS
Es triste ver cómo cuando la crisis del UPAC en Colombia algunos entregaron sus casas en Dación o Pago, o las vendieron a pérdida, para pagar a los acreedores hipotecarios y quedaron debiendo, mientras otros dieron la buena batalla y con una asesoría legal idónea, lograron salvar todo o parte importante de su patrimonio.
Las víctimas se entregan, principalmente a la parálisis emocional, tanto si ésta se deriva del miedo, de la cólera o de la frustración. Los que se niegan a ser víctimas perseveran, prescindiendo de esa inmovilización emocional. Si usted quiere ser un redimido, no una víctima, tendrá que abandonar su actitud capituladota y sustituirla por otra de tenaz perseverancia.
La acción constituye el único antídoto eficaz contra la depresión, la ansiedad, la tensión, el miedo, las preocupaciones, la sensación de culpabilidad y, naturalmente, el inmovilismo. Es virtualmente imposible estar deprimido y activo al mismo tiempo. Aunque quisiera, a usted le resultaría muy difícil seguir abatido, quejumbroso, entregado a la melancolía y sumido, revolcándose en la autocompasión si se mostrara activo e hiciese algo. ¡Cualquier cosa! Hacer algo representa una parte importantísima en la condición de persona que funciona a pleno rendimiento.
Demostrar que uno no está dispuesto a dejarse convertir en víctima es una empresa que generalmente implica la previa elección de las batallas que no quiere afrontar, en vez de rehuirlas, para proceder luego a enviar señales de que está decidido a llegar hasta las últimas consecuencias para hacerse con la victoria. Raramente resulta ventajoso, y a menudo sale uno con las manos en la cabeza, proclamar que uno va a combatir por algo de una manera particular, si no está preparado para respaldar con hechos sus palabras. No debemos amenazar si no vamos a cumplir.
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LA IMPORTANCIA DEL BUEN ÁNIMO Y LA PERSEVERANCIA
Tal vez la clave más importante para la perseverancia con vistas a eludir la condición de víctima, resida en aceptar las tareas sin alterarse, sin animosidad u otra emoción destructiva susceptible de amargarle el momento y hacer polvo su paciencia y resolución. Considere los enfrentamientos como juegos en los que puede utilizar la imaginación y establecer, merced a ella, las reglas para alcanzar su objetivo, en vez de sentirse obligado a cumplir unas normas fijadas por alguna otra persona.
Si uno persevera y sigue adelante, sin desmayo ni fatiga, sin que cruce siquiera por su imaginación la idea de que va a verse obligado a abandonar, entonces uno acaba casi siempre por salirse con la suya e incluso alcanza a menudo resultados que superan en mucho sus expectativas iniciales.
Lo cierto es que las empresas y los individuos que acostumbran a abusar de la gente, no están bien preparados para tratar con elementos perseverantes, principalmente porque se tropiezan con muy pocos y, cuando surge alguno, los abusadores suelen optar por retirarse y dedicar sus esfuerzos a víctimas más propicias. La mayoría de las personas se comportan como corderitos cuando se trata de reivindicar sus derechos. Se anonadan a sí mismas antes de empezar, a causa de esa misma actitud que adoptan, persuadidas de que son incapaces de vencer a los gigantes abusadores.
Usted sabe que ésos son mitos de los que no hace caso alguno la persona creadoramente vivaz. No sólo es posible, sino incluso muy probable que usted se lleve el triunfo, si rebasa los primeros escollos que aparecen al principio de las batallas y siguen conforme al plan. Esos obstáculos iniciales están allí únicamente porque la mayoría de las personas caen derrotadas por ellos. Pero una vez los ha superado, a menudo se sorprenderá usted de lo escasas que son las dificultades auténticas que quedan en su camino.
No es necesario ser testarudo para perseverar. Su determinación puede degustar el sabor de la sencilla y franca providencia, el firme propósito de no dejarse convertir en víctima. Hará usted lo estrictamente necesario para alcanzar los resultados que pretende, en vez de “derrotarse a sí mismo” asumiendo actitudes llenas de pesimismo.
En las largas batallas legales, es muy posible que el abusador busque que usted pierda la confianza en su abogado, haciéndole creer que al final va a perder.
Actuar de manera inteligente y planeada, ayuda a superar la inercia y le proporciona a uno toda una nueva opción en el proyecto de ser creadoramente vivaz.
Persevere. Confíe en sus asesores legales. No se deje robar la esperanza. Luche por sus derechos. Abra su mente a estrategias creativas.

MARIO JINETE MANJARRES

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